La diferencia entre una prueba en prick y una intradérmica es que el veneno se deposita en el primer caso sobre la piel, realizando posteriormente una pequeña punción para que penetre una pequeña cantidad y en la prueba intradérmica el veneno se deposita debajo de la capa superficial de la piel, la epidermis, mediante una aguja.
Para evitar cualquier reacción en el paciente alérgico se emplean cantidades ínfimas de veneno; las pruebas intradérmicas se suelen comenzar a una dilución de 0,0001 µg/ml de veneno.
Pruebas de laboratorio.
Detectan los Anticuerpos IgE frente a veneno de abeja o avispa presentes en la sangre. Las cantidades de anticuerpos IgE que circulan en sangre son tan pequeñas que resultan imposibles de detectar de forma directa. Por ello se han tenido que idear técnicas indirectas que nos permitan medir esos anticuerpos. Estas técnicas primero tienen que fijar el alérgeno, en este caso el veneno de himenópteros, a un soporte físico (disco de papel, tubo, esponja).
El veneno así fijado se pone en contacto con una pequeña cantidad (unos 50µL) de suero del paciente. Si existe IgE frente al veneno ésta quedará fijada al disco. En una segunda fase añadimos anticuerpos anti IgE que estarán marcados, bien con isótopos radiactivos o bien con enzimas, y que al fijarse a la IgE del paciente nos permitirán medir la cantidad fijada. La medición se realiza bien midiendo la radioactividad en caso de isótopos, bien el color o alguna sustancia que se haya producido en caso de que el marcador sea un enzima.
Ante una reacción generalizada debe diferenciarse entre origen alérgico u origen tóxico. Las reacciones tóxicas que pueden también producir hipotensión, shock y muerte aparecen como resultado de múltiples picaduras simultáneas, mientras que las reacciones alérgicas ocurren tras una sola picadura.